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Cómo contratar un diseñador web sin llevarte sorpresas

Nueve preguntas antes de contratar un diseñador web y qué debe incluir el precio. El 28 % de mis clientes llegó sin sus claves.

Manojo de llaves en una anilla, icono 3D

Contratar un diseñador web sin sorpresas pasa por nueve preguntas antes de firmar: propiedad, tecnología, textos, velocidad, medición, SEO, legal, mantenimiento y precio. Las 32 webs que he publicado desde 2021 se entregaron en 20 días de media. Y el 28 % de los clientes que me llegan no tiene las claves de su dominio o su hosting.

En resumenLas tres claves del artículo
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Contratar una web se hace pocas veces y los errores tardan meses en verse. El 28 % de mis clientes llegó sin las claves de su dominio o su hosting. Antes de pedir presupuesto, decide qué tiene que hacer tu web y cómo lo medirás.

02

Nueve preguntas antes de firmar: a nombre de quién queda todo; tecnología y mantenimiento; quién escribe; carga en móvil; qué se mide; qué incluye el «SEO»; la parte legal; qué pasa después de publicar; qué incluye el precio.

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Precio: pide que el presupuesto detalle textos, medición y SEO básico. Si sale muy barato, casi siempre falta algo de la lista.

Contratar un diseñador web es una decisión que la mayoría de negocios toma pocas veces en su vida. Con tan poca práctica, es normal equivocarse. Y los errores tardan meses en aparecer: la web no trae clientes, carga mal o nadie sabe dónde están las claves.

Soy Nico, consultor de marketing digital freelance en Sevilla. Desde 2021 he publicado 32 webs y, sobre todo, he heredado muchas hechas por otros. Esta guía recoge lo que yo preguntaría antes de pagar y lo que respondo cuando me contratan para diseño web.

Pocas webs y poca práctica

Los datos ayudan a entender el problema. Solo el 37 % de las microempresas españolas con conexión a internet tiene página web, según la última encuesta del INE sobre uso de TIC en las empresas. En las empresas de 10 o más empleados, el 84,5 %.

Y cuando una pyme se mete en digital, casi siempre lo hace sola. El 85 % gestiona su marketing digital internamente y en el 45 % de los casos lo hace el propio dueño. Solo el 29 % cree tener los conocimientos necesarios, según un estudio de Beedigital publicado en julio de 2026.

Traducido: quien contrata una web suele hacerlo sin referencias y sin saber qué preguntar. El diseñador lo sabe. El bueno lo compensa explicando. El malo lo aprovecha.

Lo que veo cuando heredo una web

Parte de mi trabajo es mantener webs que hicieron otros. Ahí se ven las consecuencias de contratar mal.

El dato que más se repite: el 28 % de los clientes que me llegan no tiene las claves de su dominio, de su hosting o de su WordPress. Todo lo contrató «el chico que hizo la web», que ya no responde. Recuperar eso lleva semanas y a veces dinero.

Y una situación que me marcó. Un estudio de videojuegos me encargó su web nueva. Al revisar la antigua descubrimos que llevaba tiempo sin cargar en once países del sudeste asiático: el hosting los tenía bloqueados y nadie lo sabía. Antes de diseñar nada, cambiamos de hosting. Sin esa revisión, la web nueva habría heredado el mismo problema.

Los dos problemas nacieron el día de la contratación, mucho antes de abrir Photoshop.

Antes de pedir presupuesto, decide qué tiene que hacer tu web

Una web sin objetivo se contrata por estética y se juzga por estética. Y la estética no paga facturas.

Escribe en una línea para qué la quieres: recibir solicitudes de presupuesto, que te llamen, vender online, que reserven cita. Una web, un trabajo principal. Después decide cómo sabrás si lo cumple: formularios al mes, llamadas desde la web, reservas. Ese es el listón con el que medirás al diseñador y a la web.

En mi forma de trabajar, la web es el centro de operaciones: redes, anuncios y Google la alimentan, y ella convierte. Si tienes claro ese papel, el resto de decisiones salen solas.

Las nueve preguntas que yo haría antes de firmar

Son las que hago cuando me contratan a mí y las que me gustaría que me hicieran. Si el diseñador se incomoda con alguna, ya tienes una respuesta.

1. ¿A nombre de quién quedan el dominio, el hosting y la web?

La respuesta correcta es «a tu nombre, con tus accesos». Dominio en tu cuenta, hosting en tu cuenta y un usuario administrador para ti. Si el diseñador quiere gestionarlo, perfecto, pero como invitado en algo que es tuyo.

2. ¿Con qué tecnología se hará y quién la mantendrá?

WordPress, una plantilla, código a medida o una plataforma cerrada. Cada opción tiene sentido en su contexto. Lo importante es que sepas qué te llevas. Si dependes de una plataforma cerrada, la web desaparece cuando dejas de pagar la cuota. Si es WordPress, necesita actualizaciones cada semana y una copia de seguridad que alguien vigile.

3. ¿Quién escribe los textos?

Es la pregunta que más presupuestos rompe. Muchos diseñadores dan por hecho que los textos los pones tú, y muchos clientes dan por hecho lo contrario. Aclara quién redacta, quién revisa y de dónde salen las fotos. Y desconfía del relleno. Google desplegó su última actualización antispam entre el 18 y el 21 de agosto de 2026. El contenido genérico hecho a granel es justo lo que persigue. Tu web necesita textos que hablen de tu negocio con tus palabras.

4. ¿Cómo va a cargar en un móvil normal?

Pide un compromiso medible. Google evalúa la experiencia de página con tres métricas, las Core Web Vitals. Contenido principal cargado en menos de 2,5 segundos. Respuesta a cada interacción en menos de 200 milisegundos. Estabilidad visual por debajo de 0,1. Se comprueban gratis en PageSpeed Insights. Pide que la web las cumpla en móvil antes de la entrega.

5. ¿Qué se mide desde el primer día?

Como mínimo, tres cosas. Google Analytics 4 con los eventos que importan: formulario enviado, clic en teléfono o WhatsApp. Search Console verificada. Y formularios probados desde un móvil. Sin esto, dentro de un año no sabrás si la web funciona. Qué mirar y cómo montarlo lo tienes en mi guía de KPIs de marketing digital.

6. «SEO incluido»: ¿qué significa exactamente?

Pide que te lo detallen: títulos y descripciones de cada página, estructura de encabezados, velocidad y sitemap enviado a Search Console. Si estás renovando, también las redirecciones de las URL antiguas. Eso es lo básico y debería ir dentro del precio. Posicionar es otra cosa: nadie puede garantizarte un puesto en Google, y quien te lo garantice te está vendiendo humo.

Un aviso más, porque lo estoy viendo en presupuestos: la «optimización para inteligencia artificial» como extra. La guía oficial de Google sobre búsqueda con IA generativa, actualizada en julio de 2026, es clara. Optimizar para sus funciones de IA es hacer el SEO de siempre. No hace falta ningún archivo especial tipo llms.txt, porque Google no lo usa. Si te lo cobran aparte, pregunta qué van a hacer exactamente. Y sí, el modo IA de Google ya funciona en España. Lo que sí cuenta para aparecer ahí lo explico en cómo aparecer en ChatGPT y en la IA de Google siendo una pyme.

7. ¿Qué pasa con la parte legal?

Aviso legal, política de privacidad, gestión de cookies con consentimiento real y formularios que recojan solo lo necesario. Pregúntalo antes, porque si el diseñador no lo contempla, alguien tendrá que resolverlo después.

8. ¿Qué ocurre después de publicar?

Una web es un sistema vivo. Pregunta quién actualiza WordPress y los plugins, quién hace copias de seguridad, quién responde si la web se cae un sábado y cuánto cuesta ese servicio. Yo lo ofrezco como mantenimiento web mensual desde 120 €, y es donde más problemas evito a mis clientes.

9. ¿Qué incluye el precio y qué no?

Número de páginas, rondas de revisión, textos, fotos, formación para que puedas editar, plazos y forma de pago. Por escrito. La mayoría de conflictos que he visto entre clientes y diseñadores nacen de algo que uno daba por incluido y el otro no.

Señales de alarma

  • No te dan los accesos o te ponen pegas para dártelos.
  • Te garantizan la primera página de Google.
  • Te dan un precio cerrado sin preguntar nada sobre tu negocio.
  • No pueden enseñarte webs reales, en funcionamiento, que puedas visitar hoy.
  • No hay alcance por escrito.
  • Cobran aparte cosas que son básicas: versión móvil, velocidad, medición o SEO técnico.

Una sola señal no descalifica a nadie. Tres, sí.

Cuánto cuesta y por qué varía tanto

No hay tarifa oficial. El precio depende del número de páginas y de si hay textos y fotos que crear. También de si es tienda online, de las integraciones (reservas, pagos, CRM) y de lo que pase después de publicar.

Tipo de webReferencia de precioQué debería incluirPlazo habitual
Web para autónomo (inicio, servicios, sobre mí, contacto, blog)Desde 1.000 € (mi precio de partida, sin IVA)SEO técnico, formularios, GA4 y Search Console, formación, 30 días de soporte20 días de media en mis proyectos
Web corporativa de 5 a 10 páginasDesde 1.500 € (mi precio de partida para empresas, sin IVA)Lo anterior, con textos, medición y SEO básicoSe fija en la propuesta; depende de textos y fotos
Tienda onlinePor encima de la web corporativaCatálogo, pagos, envíos, legal de comercio electrónicoDepende del catálogo

Si un presupuesto sale muy por debajo, casi siempre falta algo de la lista de las nueve preguntas. Pregunta qué.

Freelance o agencia: lo que cambia de verdad

Yo trabajo de las dos formas: directamente con negocios y en marca blanca para agencias que necesitan manos.

FreelanceAgencia
Tu interlocutorQuien diseña y construyeUn gestor de cuentas; construye otro equipo
ProcesoDepende de la persona: pídelo por escritoSuele estar definido; pide verlo igual
PrecioSin estructura que pagarLa estructura va en el precio
Cuando encajaWeb de servicios con presupuesto ajustado y decisiones rápidasVolumen, varias marcas o integraciones grandes
RiesgoQue desaparezca: por eso los accesos a tu nombreQue te asignen al último que ha entrado

Lo que he aprendido es que el tamaño del proveedor importa menos que tres cosas. Quién será tu interlocutor. Si hay un proceso claro: diagnóstico, estructura, contenido, diseño, medición y publicación. Y si al final la web es tuya.

Cómo trabajo yo una web

Por si te sirve como referencia. Empiezo por un diagnóstico: qué tiene que conseguir la web, quién la va a visitar y qué está fallando ahora. Después la estructura y los textos, y solo entonces el diseño. Se publica con GA4, Search Console y formularios probados, con los accesos a tu nombre y con un plan de mantenimiento. Desde 2021 he publicado 32 así, con una entrega media de 20 días. Lo detallo en mi página de diseño web. ¿Tu negocio está en Sevilla? En qué hace un consultor de marketing digital en Sevilla cuento cómo encajo la web con el resto de canales.

Si tienes un presupuesto sobre la mesa, lo miro contigo

Reserva mi Sesión de Diagnóstico gratuita. La preparo de antemano: reviso tu web actual si la tienes, el presupuesto que te han pasado y tu competencia. En 30 minutos te digo qué preguntaría y qué cambiaría. Abro 2 plazas por semana. Reserva la tuya o escríbeme a comunicacion@auvenico.es.

Fuentes

Nico, consultor de marketing digital freelance en Sevilla
Nico — Auve Nico

Consultor de marketing digital freelance en Sevilla. Trabajo la presencia digital de profesionales y pymes con un principio simple: tu web como centro de operaciones. Desde 2018 haciendo webs, SEO y redes con mis propias manos.

Conóceme
FAQ

Preguntas frecuentes

Dudas habituales antes de contratar una web.

¿Cuánto cuesta contratar un diseñador web?
No hay tarifa oficial: depende de las páginas, de si hay textos y fotos que crear, de si es tienda online y de lo que pase después de publicar. Las mías parten de 1.000 € para autónomos y 1.500 € para empresas.
¿Cuánto tarda en hacerse una web?
Depende del alcance y de lo rápido que lleguen textos y fotos. Las 32 webs que he publicado desde 2021 se entregaron en 20 días de media. Con textos nuevos y varias rondas de revisión, más. El plazo se fija en la propuesta, por escrito.
¿A nombre de quién deben quedar el dominio, el hosting y la web?
A tu nombre y con tus accesos: dominio en tu cuenta, hosting en tu cuenta y un usuario administrador para ti. Si el diseñador quiere gestionarlo, perfecto, pero como invitado en algo que es tuyo. El 28 % de los clientes que me llegan no tiene esas claves.
¿Qué significa «SEO incluido»?
Lo básico, que debería ir dentro del precio: títulos y descripciones de cada página, estructura de encabezados, velocidad, sitemap enviado a Search Console y, si renuevas, redirecciones de las URL antiguas. Posicionar es otra cosa: nadie puede garantizarte un puesto en Google.
¿Qué señales de alarma debería mirar?
Que no te den los accesos, que te garanticen la primera página de Google, un precio cerrado sin preguntar nada sobre tu negocio, que no puedan enseñarte webs reales en funcionamiento, que no haya alcance por escrito o que cobren aparte lo básico. Una sola señal no descalifica a nadie; tres, sí.
¿Freelance o agencia?
El tamaño del proveedor importa menos que tres cosas: quién será tu interlocutor, si hay un proceso claro (diagnóstico, estructura, contenido, diseño, medición y publicación) y si al final la web es tuya. Un freelance con proceso da más que una agencia que te asigna al último que ha entrado, y al revés.
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